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Responsabilidad Profesional en anestesiología
Realidad actual de los reclamos - Parte I

Introducción:
La especialidad de anestesia involucra intervenciones críticas que requieren precisión técnica, juicio clínico, monitoreo continuo y capacidad de respuesta inmediata, adquiriendo gran relevancia el entrenamiento en habilidades no técnicas y el trabajo en equipo que muchas veces no resulta posible por encontrarse el anestesiólogo solo en la resolución del evento crítico. Es por eso que debemos considerarla una especialidad de riesgo si bien, como veremos en el desarrollo del presente artículo, también es una de las especialidades que más activamente trabaja en garantizar la formación y desarrollo profesional.
El rol del anestesiólogo en el quirófano va más allá de su función como especialista en el manejo de la homeostasis del paciente y el control del dolor. Tampoco es su única función administrar fármacos de latencia corta para producir un estado de sedación, analgesia, hipnosis o inconsciencia, y facilitar el procedimiento quirúrgico: le atañe otra responsabilidad, quizá de mayor compromiso, la de ser líder en el manejo eficiente de las crisis que se presenten, y que de otra manera conducirían inexorablemente al paciente a la muerte. Mediante la aplicación de algoritmos estructurados, con listas de verificación o chequeo y las valiosas ayudas cognitivas, el anestesiólogo puede casi siempre diagnosticar oportunamente la causa del evento crítico y llegar a corregirla en un alto porcentaje de las veces.
Las características propias mencionadas generaron acciones por parte de los especialistas en anestesiología, siendo pioneros dentro de la medicina, en el desarrollo de prácticas tendientes a mejorar la seguridad y estandarizar los procesos.
Fue JB Cooper en 1978 quien realiza por primera vez un estudio sobre el error humano en la especialidad. Para ello, definió el incidente crítico como un suceso evitable, originado por un error humano o de equipamiento y que llevó, o pudo haber llevado (si no se hubiese descubierto o corregido a tiempo), a un resultado no deseable. Este es un concepto esencial en Seguridad.
Los trabajos de Cooper fructificaron en 1984 generando la creación por parte de la Sociedad Americana de Anestesia (ASA) de la Comisión de la Seguridad del Paciente y Manejo de Riesgos. Luego en Australia surgieron pequeñas iniciativas individuales a raíz de los trabajos de Cooper en el campo de los incidentes críticos y la seguridad en medicina. En 1987, se creó la Fundación Australiana para la Seguridad del Paciente (APSF) que gestionó y coordinó el primer gran estudio nacional sobre incidentes críticos (Australian Incident Monitoring Study, AIMS) y luego se fue expandiendo por los diferentes países y creciendo exponencialmente.
Así fue que lograron disminuir drásticamente la mortalidad asociada a la anestesia y también disminuir los reclamos judiciales a tal punto que, dejaron de estar en el listado de especialidades más demandadas hasta hace unos años donde, por diversas razones, los reclamos aumentaron ingresando nuevamente en el “top ten” de las especialidades con más reclamos.
Desarrollo:
Analizaremos ahora la realidad actual de los reclamos en nuestro país:
Frecuencia y motivos:
La anestesiología se encuentra hoy, en nuestra base de datos en el puesto número 9 por frecuencia de reclamos siendo las especialidades más demandadas la cirugía plástica, la traumatología y la obstetricia.
Con respecto a los montos de sentencia, en sede civil debemos decir que en muchos casos nos encontramos ante sentencias millonarias, por dos razones: el grado de incapacidad y necesidad de cuidados de por vida con el que queda el paciente por un lado y por otro las actualizaciones por diferentes tasas de ajuste que determina la justicia, que muchas veces terminan siendo mayores que el propio monto de sentencia en procesos judiciales que tienen en promedio más de 10 años hasta llegar a una sentencia firme (salvo en algunas jurisdicciones donde la oralidad ha acortado significativamente los tiempos del proceso).
Recordemos que en el proceso civil el objetivo es la reparación económica del daño.
En el ámbito penal, la situación es diferente, ya que estamos ante un proceso netamente punitivo donde una sentencia adversa va a establecer un tiempo de prisión y otro de inhabilitación.
Si bien los cuestionamientos hacia los médicos en términos generales son por lesiones o por homicidio, ambos culposos, es decir, sin intención por lo que la condena de prisión es en suspenso y la inhabilitación de hasta 10 años, no puedo dejar de mencionar que en el año 2015 se introduce el concepto de dolo eventual en el artículo 1724 del código civil y comercial(si bien en el derecho penal siempre se contempló), para casos excepcionales, que se configura cuando el profesional realiza una acción sabiendo que puede causar un resultado lesivo, y sin embargo, acepta o tolera esa posibilidad con marcado desinterés por el paciente. En seguridad se conoce esta acción como “acto temerario” y nada tiene que ver con el error médico.
En otras palabras, no busca directamente causar el daño, pero actúa con la conciencia de que existe la posibilidad de que ocurra y se lo representa. Es una diferencia importante del “dolo intencional”, donde el autor busca específicamente el resultado. En el dolo eventual, la persona no quiere que suceda el daño, pero tampoco se preocupa si sucede o no, teniendo conciencia de que puede ocurrir. Un ejemplo es el abandono de quirófano o las anestesias simultaneas (salvo en situación de emergencia) que pueden ser interpretados en este sentido al momento de juzgar la responsabilidad profesional.
Recordemos que debemos sumar a la prisión en suspenso los años de inhabilitación para el ejercicio de la profesión que también varían entre las lesiones y el homicidio culposo y el dolo eventual.
En los procesos penales es muy importante poder participar tempranamente del proceso y no dejar de tener representación en una eventual pericia médica.
Los reclamos en sede penal representan un porcentaje mucho menor que los reclamos civiles si bien en el profesional el impacto emocional es muchísimo más alto y es fundamental el acompañamiento y asesoramiento adecuado.
Veamos ahora los motivos más frecuentes de reclamo (civil)
Si nos detenemos en los motivos más frecuentes de reclamo podemos observar 3 grandes protagonistas: la encefalopatía hipóxica, el paro cardíaco peri-operatorio y las complicaciones neurológicas en anestesia regional.
Causas de reclamo (análisis de 42 reclamos judiciales donde pudimos evaluar el caso pericialmente):

Estos números son coincidentes con los resultados del Programa Argentino de Reporte y gestión de incidentes en anestesia donde los eventos más reportados son los asociados al manejo de la vía aérea y el paro cardíaco peri-operatorio.
La importancia de estos datos estadísticos radica en la gran oportunidad que nos da para trabajar en estrategias de entrenamiento, mejora de procesos y calidad asistencial.
En una encuesta realizada en el marco del Congreso Latinoamericano de anestesiología (CLASA) del 2019 se concluyó que el 24% de los anestesiólogos que respondieron la encuesta sufrió a lo largo de su carrera un reclamo judicial. Estos datos coinciden con la escasa estadística general de nuestro país y nos permite estimar la litigiosidad de la especialidad.
También hemos notado un cambio en los tiempos de reclamo teniendo frecuentes denuncias a los minutos o días del evento (generalmente ante muertes inesperadas), es decir, una anticipación con una denuncia policial dando inicio a una investigación en sede penal que nos obliga a tener aceitados mecanismos de resguardo documental, asesoramiento legal inmediato y fuerte acompañamiento al profesional (porque nadie nos preparó para transitar esas circunstancias).
Por último, analizando datos de los últimos años, también se advierte una fuerte impronta mediática, donde la publicación en redes sociales y en medios masivos de comunicación, del caso, impacta fuertemente tanto en el profesional como en la Institución, genera presión en la justicia y nuevamente, nos obliga a incorporar este aspecto a nuestra gestión del caso.
El análisis de esta nueva “foto” de la realidad no es simple:
Cambios en la realidad de las condiciones de la práctica: procedimientos en pacientes complejos y añosos, procedimientos quirúrgicos también cada vez más complejos, crecimiento de la anestesia fuera de quirófano (centros de imágenes, endoscopía, hemodinamia) y amplio desarrollo de la anestesia regional generan nuevos riesgos y obligan a una formación y gestión diferente.
Entorno poco amigable: También el entorno atenta muchas veces contra la seguridad: imposibilidad de concretar la visita pre-anestésica, agendas quirúrgicas muy apretadas, ambiente hostil para la concentración y espacios para la recuperación de los pacientes que muchas veces distan de ser los adecuados.
La realidad profesional: Agendas personales también muy cargadas en el afán de alcanzar un X número de procedimientos, altos niveles de cansancio y estrés crónico y poca conciencia respecto del cuidado de la salud mental del anestesiólogo. Carga horaria obligada con guardias exageradamente extensas. Es una especialidad que realiza la práctica en relativa soledad.
También resulta importante reflexionar sobre la necesidad de permanente actualización, no solo académica sino especialmente técnica, donde la práctica y el entrenamiento a través de la simulación surge como un imprescindible en lo cotidiano del desarrollo profesional.
La autonomía científica: si bien hoy la Justicia reconoce ampliamente la autonomía científica y cada uno (cirujano y anestesiólogo) responde por sus competencias y el marco de su actuación, lo cierto es que en muchas ocasiones el anestesiólogo debe intervenir ante un evento netamente quirúrgico y termina comprometido en el reclamo judicial posterior(por ejemplo el retraso en el diagnóstico de lesión vascular y sangrado)
Los cambios sociales: la pandemia nos dejó una sociedad más intolerante y violenta donde un mal resultado en salud pone inmediatamente la mirada acusadora buscando la falla, el error.
Una sociedad que no termina de entender la complejidad y los riesgos asociados a la atención sanitaria y un sistema de salud que aún no pone en agenda prioritaria estos temas(tenemos un primer intento con la Ley Nicolás…aún en suspenso)Esto sumado a los serios problemas de comunicación, genera un combo explosivo.
En este contexto, reflexionar sobre la responsabilidad profesional, los eventos adversos más frecuentes, la gestión integral de los riesgos y los reclamos judiciales adquiere particular relevancia y cada vez más el tema se incorpora en las agendas académicas de la especialidad.
Por otra parte, a los tradicionales reclamos por “mala praxis” se suman nuevas modalidades de reclamo relacionadas a legislación específica, como la violencia obstétrica y la interrupción legal del embarazo entre otras.
Vamos a ver ahora la responsabilidad en la línea de tiempo de la atención médica del anestesiólogo así analizaremos los riesgos de cada etapa de la atención:
Podemos clasificar los riesgos de la siguiente manera:
1- Riesgos asociados a la evaluación pre-quirúrgica y la evaluación pre-anestésica
2- Riesgos asociados al deber de informar: El consentimiento informado
3- Riesgos asociados a la elección de la técnica y la decisión de hacer la anestesia: El plan anestésico y la decisión de comenzar la inducción (el despegue)
4- Riesgos asociados a la anestesia propiamente dicha: Curso de la anestesia. El monitoreo intra-operatorio
5- Riesgos asociados a la gestión de Eventos críticos
6- Riesgos asociados a la recuperación anestésica
7- Riesgos asociados al seguimiento del paciente ante complicaciones
En las próximas ediciones iremos analizando cada una en detalle ya que en cada etapa confluyen múltiples aristas: Institucionales, culturales, de formación, de comunicación e individuales propias de cada profesional.
Pero reducir el análisis a lo individual sería muy pobre ya que hoy sabemos con certeza que la atención sanitaria es un ovillo muy complejo donde los actos individuales están generalmente condicionados por la cultura organizacional y de seguridad.
Es fundamental una adecuada documentación en todas las etapas de la atención. Por supuesto primero está la asistencia del paciente y luego el registro, pero es importante, finalizada la crisis, atenuar el estrés y sentarse a compartir impresiones con el equipo y escribir todo lo actuado.
Y en los eventos de diagnóstico tardío, como las complicaciones neurológicas de la anestesia regional, documentar un adecuado diagnóstico y seguimiento resulta trascendente.
A modo de conclusión podemos decir que los pilares de la prevención son:
• Entrenamiento en habilidades técnicas y no técnicas
• Registro evaluación pre-anestésica y condiciones del paciente
• Adecuado consentimiento informado específico
• Documentación detallada de técnica en anestesia regional
• Registro del monitoreo según normas
• Documentación de eventos críticos con descripción detallada de la gestión
• Comunicaciones cruciales oportunas
• Seguimiento en la Unidad de Recuperación
• Seguimiento de eventos adversos
Me despido con una frase de James Reason (en su honor)
“Durante la última década, anestesistas y especialistas en factores humanos han trabajado juntos para encontrar formas de minimizar la contribución humana a accidentes anestésicos. Al igual que en los campos funcionalmente similares de la aviación, control de procesos y las operaciones militares, se encontró que los errores no se limitan a los que están en la “punta afilada”. Al igual que otras tecnologías complejas y bien defendidas, los accidentes anestésicos generalmente resultan de la combinación a menudo imprevisible de fallos humanos y organizativos en la presencia de alguna debilidad o vacío en muchas barreras y protecciones del sistema. Factores psicológicos como la falta de atención, distracción y el olvido son con frecuencia los aspectos menos manejables de la secuencia del accidente. Considerando que los actos no seguros individuales son difíciles de predecir y controlar, los factores organizacionales y contextuales que dan lugar a ellos están presentes antes de la ocurrencia de un incidente o accidente. Como tal, son los principales candidatos para el tratamiento”.