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Comunicación efectiva. Valores críticos de laboratorio.

"La comunicación de valores críticos debe ser un compromiso esencial de cualquier institución de salud, sin importar su tipo o complejidad. Constituye un derecho fundamental de los pacientes y una obligación del sistema."

La seguridad del paciente es un pilar fundamental en la atención sanitaria, y la comunicación efectiva de resultados críticos de laboratorio es esencial para evitar errores, que puedan generar eventos adversos con consecuencias devastadoras. En el contexto de los pacientes internados, la rapidez y precisión en la comunicación de estos resultados son vitales para la toma de decisiones clínicas oportunas. Su comunicación debe ser clara, precisa y oportuna siendo vital para garantizar la seguridad del asistencial.

Un resultado de laboratorio puede salvar una vida. Pero solo si llega a tiempo, a quien corresponde y con la claridad suficiente para actuar. La comunicación efectiva de valores críticos es uno de esos procesos que, cuando falla, deja una huella en el paciente que no siempre es recuperable.

En el campo de la seguridad del paciente, la comunicación efectiva es la segunda meta internacional de la Joint Commission International (JCI) y ocupa un lugar central en los estándares de acreditación ITAES, en el Manual de Seguridad del Paciente del Ministerio de Salud de Argentina. No es un tema burocrático. Es un tema clínico, con consecuencias reales.

Este artículo aborda específicamente la comunicación de valores críticos de laboratorio: qué son, por qué importan, qué exigen los estándares internacionales y cómo construir un proceso que funcione en la práctica, con mirada en la seguridad del paciente, la calidad asistencial y el riesgo médico-legal.

Los resultados críticos en imágenes y anatomía patológica serán objeto de artículos específicos próximamente, ya que cada uno tiene características técnicas y circuitos propios que merecen un desarrollo independiente.

El origen del concepto: de los "valores de pánico" a la práctica estándar

La discusión sistemática sobre valores críticos en medicina comenzó en la década de 1970 con los trabajos pioneros de George D. Lundberg, que los describió como "valores de pánico": resultados que reflejan alteraciones fisiopatológicas tan extremas que pueden comprometer la vida si no se instaura tratamiento de inmediato. El término evolucionó hacia "valores críticos", más preciso y menos cargado de subjetividad, aunque el concepto central permanece igual.

Desde entonces, organizaciones como la Joint Commission International (JCI), el College of American Pathologists (CAP), la International Organization for Standardization (ISO), el Clinical Laboratory Improvement Amendments (CLIA) y, en Argentina, el Programa Nacional de Garantía de Calidad en la Atención Médica (PNGCAM), han desarrollado directrices que especifican qué constituye un valor crítico, cómo debe comunicarse, a quién y en qué tiempo.

Hoy, la definición de una lista de valores críticos y el establecimiento de un circuito de comunicación formal no son opcionales: son requisito de acreditación, indicador de calidad y, sobre todo, una herramienta concreta de protección del paciente.

 ¿Qué es un valor crítico? Marco conceptual

Un valor crítico es un resultado de laboratorio que, por su grado de desvío del rango esperado, indica una situación fisiopatológica que representa una amenaza real o potencial para la vida del paciente. La condición es que la intervención médica oportuna puede revertir o mitigar ese riesgo.

Como podemos ver en la figura 1, observamos el ciclo típico de una prueba de laboratorio, los valores críticos aparecen en la fase posanalítica, inmediatamente después de que se conoce el resultado de la prueba.

En respuesta a una solicitud médica, se informa el resultado de laboratorio obtenido de dos maneras:

Cualitativa o descriptiva, los informes cualitativos proporcionan resultados en forma de descripción o presencia/ausencia de una sustancia, sin especificar la cantidad. Estos informes son comunes en pruebas como cultivos bacterianos, análisis de drogas, pruebas de embarazo, de un estudio de malaria o de un estudio para hepatitis viral o del virus de la inmunodeficiencia humana, en donde lo que importa es saber si el resultado es positivo o negativo. 

Ejemplo Análisis: Cultivo de orina. Resultado: Crecimiento de Escherichia coli. Interpretación: Presencia de Escherichia coli en la orina indica una posible infección del tracto urinario.

Cuantitativa, Los informes cuantitativos ofrecen resultados numéricos que indican la cantidad de una sustancia específica en la muestra analizada. Estos informes son fundamentales para medir niveles exactos de componentes como glucosa, colesterol, electrolitos, y hormonas.

Ejemplo como el caso de la medición del calcio, en donde se informa la concentración del analito y este valor se encuadra o ubica, de acuerdo con las definiciones que a continuación se expresan, en diferentes rangos, tales como valor de referencia, valor de decisión, valor crítico y valor absurdo, teniendo como referente las diferentes posibilidades de la medición del calcio.

Es útil diferenciar cuatro categorías de resultados cuantitativos, ya que confundirlos genera tanto sobre notificación innecesaria como omisión de valores realmente urgentes:

Concepto

Definición

Valor de referencia

El esperado para un individuo sano. Depende de la población y la tecnología utilizada. Es incorrecto llamarlo "valor normal" porque lo normal varía.

Valor de decisión

Umbral por encima o por debajo del cual el médico responderá clínicamente, según criterios definidos. Puede o no coincidir con un valor crítico.

Valor crítico

Resultado que refleja una amenaza para la vida si no se interviene de inmediato. Activa el circuito de notificación urgente. Ejemplo: calcemia < 7,0 mg/dL o > 14 mg/dL.

Valor absurdo

Resultado técnicamente imposible que señala un error (transcripción, muestra, equipo). Requiere repetición antes de cualquier acción clínica.

Los valores críticos aparecen en la fase posanalítica del ciclo de laboratorio: inmediatamente después de la validación del resultado, en el umbral donde el laboratorio y el equipo clínico deben conectarse con máxima velocidad y precisión. 

Lo que dicen los estándares internacionales

La relevancia de este proceso no es una opinión: está codificada en los marcos normativos y de acreditación más exigentes a nivel global y local.

Joint Commission International — National Performance Goals™ 2026 (NPG.01.02.01)

A partir de enero de 2026, la JCI incorporó dentro de su Goal 1 —"The hospital ensures that the correct patient receives the correct care at the correct time"— un estándar específico para valores críticos (NPG.01.02.01): "The hospital reports critical results of tests and diagnostic procedures on a timely basis".

Los dos elementos de desempeño exigidos son concretos y no admiten ambigüedad:

 EP 1: La institución debe desarrollar e implementar procedimientos escritos para gestionar los resultados críticos de estudios y procedimientos diagnósticos, que incluyan la definición de qué constituye un valor crítico, a quién se reporta y quién lo reporta, y el tiempo máximo aceptable entre la disponibilidad del resultado y su comunicación. Se requiere documentación.

 EP 2: La institución debe evaluar la puntualidad en la comunicación de los resultados críticos de las pruebas y los procedimientos de diagnóstico.

Punto clave de los NPG 2026

La JCI ya no separa los resultados críticos de laboratorio de los de otros estudios diagnósticos: el estándar NPG.01.02.01 aplica a tests y procedimientos diagnósticos en sentido amplio. Esto anticipa la dirección de los próximos artículos sobre imágenes y anatomía patológica.

 

La exigencia de documentación es explícita: no alcanza con tener el proceso — hay que poder demostrarlo.

ISO 15189:2022 — Laboratorios clínicos

La norma ISO 15189 para laboratorios clínicos establece que el laboratorio debe tener un proceso documentado para la notificación inmediata de resultados que caen dentro de los intervalos de alerta o de acción críticos definidos. Incluye la exigencia de registro de quién fue notificado, cuándo y por quién, y de verificación de la recepción.

ITAES — Estándares de acreditación Argentina

El Instituto Técnico para la Acreditación de Establecimientos de Salud (ITAES) incorpora la comunicación de valores críticos dentro de sus estándares de laboratorio y de seguridad del paciente. La acreditación requiere que la institución tenga definida la lista de valores críticos, el circuito de comunicación, los responsables y los registros.

Manual de Seguridad del Paciente — Ministerio de Salud Argentina (2022)

El Manual de Seguridad del Paciente del Ministerio de Salud de la Nación, alineado con las metas internacionales de la OMS, incluye la comunicación efectiva como meta prioritaria. El foco en valores críticos es explícito: la comunicación oportuna de resultados de laboratorio es una de las intervenciones con mayor evidencia de impacto en la reducción de eventos adversos evitables.

PNGCAM — Programa Nacional de Garantía de Calidad en la Atención Médica

El PNGCAM establece requisitos específicos para el funcionamiento de laboratorios clínicos en Argentina, incluyendo la obligación de definir una política de valores críticos, los mecanismos de comunicación y los indicadores de seguimiento.

CDC / CLIA — Estados Unidos

Los Clinical Laboratory Improvement Amendments (CLIA) exigen que los laboratorios tengan procedimientos para notificar de inmediato al médico tratante los resultados que caen fuera de los rangos establecidos. Los CDC han documentado que la comunicación tardía de valores críticos es una causa directa de eventos adversos prevenibles, con impacto demostrado en la morbimortalidad hospitalaria.

Organismos y entidades nacionales de referencia en calidad de laboratorio

En Argentina, la gestión de calidad en laboratorios de análisis clínicos cuenta con un ecosistema institucional consolidado que complementa el marco normativo internacional.

La Fundación Bioquímica Argentina (FBA), a través de su Programa de Acreditación de Laboratorios (PAL), evalúa y certifica la calidad técnica de los laboratorios clínicos del país, promoviendo la mejora continua y la armonización con estándares internacionales. En marzo de 2026, publicó recomendaciones específicas para la comunicación efectiva de resultados críticos, reforzando su carácter de buena práctica obligatoria y su impacto directo en la seguridad del paciente.

La Asociación de Laboratorios de Alta Complejidad (ALAC), fundada en 1980, constituye la única red nacional de laboratorios de análisis clínicos con Sistema de Gestión de Calidad certificado bajo norma ISO 9001:2015, articulando laboratorios de alta complejidad en todo el territorio argentino.

El Organismo Argentino de Acreditación (OAA) es la entidad oficial que otorga acreditación formal bajo norma ISO 15189 —estándar específico para laboratorios clínicos—, reconocida internacionalmente en el marco de la ILAC (International Laboratory Accreditation Cooperation) y la IAAC (Inter American Accreditation Cooperation).

Finalmente, la Resolución 594/23 del Ministerio de Salud de la Nación establece las Buenas Prácticas en el Laboratorio Clínico como marco normativo obligatorio de referencia para todos los laboratorios del sistema de salud argentino.

El proceso: cómo construir un circuito que funcione

No existe una lista universal de valores críticos: cada institución debe definir la suya según su perfil de pacientes, su nivel de complejidad y las tecnologías disponibles. Lo que sí es universal es la estructura del proceso.

Un programa efectivo de comunicación de valores críticos requiere, como mínimo, los siguientes componentes:

1. Lista institucional de valores críticos

Debe ser elaborada con participación del laboratorio, los servicios clínicos y el equipo de calidad. Incluye los valores umbral (alto y bajo) para cada analito definido como crítico. Debe revisarse periódicamente —al menos una vez al año— para incorporar nuevas pruebas o ajustar umbrales según la evidencia disponible. La lista no debe ser excesivamente larga: la sobre notificación genera fatiga y erosiona la respuesta del equipo clínico.

2. Verificación del resultado antes de notificar

Antes de activar el circuito, el laboratorio debe confirmar la exactitud del resultado: verificar la identidad de la muestra, repetir la determinación si corresponde y descartar interferencias técnicas. Un valor absurdo notificado como crítico genera intervenciones innecesarias y daño por sobretratamiento.

3. Notificación directa, en tiempo definido

El estándar internacional de referencia es comunicar el valor crítico al médico tratante o al profesional responsable del manejo del paciente dentro de los 15 a 30 minutos desde su validación en el laboratorio. Estudios han demostrado que esto es alcanzable: los tiempos medios documentados son de 6,1 minutos para pacientes internados y 13,7 minutos para ambulatorios.

La vía preferida es telefónica, en comunicación directa con el profesional responsable. El laboratorio debe contar con datos de contacto actualizados del personal médico y del paciente para cada turno y cada área.

4. Read-back — Confirmación de recepción

Una vez comunicado el resultado, el receptor debe repetir el valor recibido (técnica de read-back o confirmación de vuelta). Este paso simple es la barrera más efectiva contra los errores de transmisión oral. No es burocracia: es la diferencia entre un valor de 1,0 y uno de 10 mg/dL.

5. Registro completo de la comunicación

Cada notificación debe quedar documentada. El registro es simultáneamente una herramienta de gestión, un indicador de calidad y una evidencia médico-legal.

Dato a registrar

Descripción

Identificación del paciente

Nombre, apellido, DNI, número de historia clínica

Tipo de muestra

Sangre, orina, LCR, otro

Número de protocolo

Identificador del pedido de laboratorio

Resultado crítico

Analito, valor obtenido, unidades

Fecha y hora de detección

Momento en que se identifica y valida el valor crítico

Fecha y hora de notificación

Momento en que se logra comunicar el resultado

Emisor

Nombre del bioquímico/técnico que notifica

Receptor

Nombre y cargo del profesional que recibe la notificación

Confirmación de read-back

Registro de que el receptor repitió el valor

Número de contacto

Teléfono desde el que se realizó la notificación

Acciones en caso de no poder notificar

Registro de intentos y acciones alternativas tomadas

 

Cuando la comunicación no llega: implicancias médico-legales

La comunicación tardía, incompleta o no documentada de un valor crítico no es solo una falla de proceso: es un evento adverso potencial y, en muchos casos, una causa directa de daño al paciente. Desde la perspectiva médico-legal, las consecuencias son concretas.

En Argentina, la Ley 26.529 de Derechos del Paciente establece el derecho a recibir información sanitaria clara, suficiente y oportuna como componente del vínculo asistencial. La demora en la comunicación de un resultado que compromete la vida puede constituir una omisión médica con consecuencias legales para el profesional y la institución.

En caso de que no se logre comunicar los valores críticos, se debe consignar el motivo por el cual no fue posible hacerlo; además, se deben consignar las acciones seguidas en este caso, por ejemplo, contacto con el paciente o su familia. Este protocolo requiere revisiones periódicas para adaptarse a las necesidades cambiantes y mejorar la eficacia del sistema.

Escenario de riesgo frecuente

El valor crítico es validado en el laboratorio. El bioquímico intenta comunicarse pero no logra contactar al médico tratante. Deja un mensaje o anota el valor en el sistema, pero no hay confirmación de recepción. El profesional no recibe la alerta a tiempo. El paciente sufre un evento adverso.

 En ese escenario, la institución no puede demostrar que cumplió con el proceso. La ausencia de registro es, en la práctica, ausencia de acción.

 Un circuito bien diseñado contempla qué hacer cuando no se logra contactar al receptor: escalada a otra persona responsable, notificación al jefe de guardia, registro del intento y de la acción alternativa.

Indicadores para medir el proceso

Un programa que no se mide no se mejora. La OMS, la JCI y el CAP coinciden en que la evaluación de la oportunidad de notificación es componente obligatorio del sistema. Los indicadores básicos son:

  Porcentaje de valores críticos notificados dentro del tiempo establecido por la institución (meta recomendada: ≥ 95%).

 Tiempo promedio entre la validación del resultado y la notificación al médico (benchmark CAP: 6,1 min en internados, 13,7 min en ambulatorios).

 Porcentaje de notificaciones con registro completo (incluye read-back y confirmación de recepción).

 Tasa de valores críticos no comunicables en el primer intento y circuito de escalada utilizado.

 Número de eventos adversos relacionados con la comunicación tardía de valores críticos (indicador de resultado).

Estos indicadores deben revisarse periódicamente en el Comité de Calidad o su equivalente institucional, con análisis de tendencias y planes de acción documentados.

 Paciente y familia como parte del circuito

La tendencia internacional, impulsada por la OMS y la JCI y con sustento en la Ley 26.529 en Argentina, es incorporar al paciente y su familia como actores activos en la seguridad asistencial. En el contexto de valores críticos, esto tiene una dimensión práctica concreta.

 Para pacientes ambulatorios que se realizan estudios de laboratorio y aguardan sus resultados en el domicilio, la institución debe tener un mecanismo claro de contacto ante un valor crítico. El paciente debe saber, al momento de realizarse el estudio, que existe ese circuito y cómo será contactado. En Argentina, la ausencia de ese mecanismo en pacientes ambulatorios es una de las brechas más frecuentes en los relevamientos de calidad.

 La comunicación con el paciente no reemplaza la comunicación con el médico tratante: la complementa. Pero ignorar al paciente en este proceso es, también, una falla de seguridad.

 Ejemplo de Algoritmo de Validación de Valores Críticos de Laboratorio

Experiencia institucional: Laboratorio de Swiss Medical

 La implementación de un proceso de comunicación efectiva de resultados críticos requiere no solo un marco normativo, sino una cultura de calidad sostenida en el tiempo. En ese sentido, la experiencia de los laboratorios de Swiss Medical resulta ilustrativa.

El Servicio de Laboratorio de Análisis Clínicos cuenta con certificación ISO 9001:2015 vigente y dispone de procedimientos documentados e indicadores de proceso para la comunicación de valores críticos.

Adicionalmente, el laboratorio central mantuvo acreditación por el College of American Pathologists hasta 2024 - programa internacional de referencia en competencia técnica de laboratorio clínico - y se encuentra actualmente en proceso de reacreditación, prevista para noviembre de 2026.

La experiencia acumulada durante el proceso de acreditación/Certificación, ha fortalecido al equipo de Salud en todos los niveles. El proceso de comunicación de valores críticos se apoya en cuatro pilares operativos: capacitación continua del personal, revisión periódica del listado de valores críticos, uso de indicadores de calidad con seguimiento trimestral, y auditoría sistemática con análisis de fallas ante cualquier desvío en el proceso de comunicación.

Este trabajo se integra al Programa Corporativo de gestión de riesgos y calidad asistencial

Esta experiencia refuerza el planteo central de este artículo: la comunicación efectiva de resultados críticos no es un acto aislado, sino el resultado de un sistema de calidad activo, auditado y en mejora continua.

Para cerrar

Un médico con un valor crítico en pantalla pero sin ningún profesional al teléfono al otro lado es un sistema que falló. Un sistema que falló a tiempo puede ser corregido. Un sistema que nunca tuvo proceso generará, tarde o temprano, un evento adverso que pudo haberse evitado.

La comunicación de valores críticos es uno de esos procesos que parece sencillo hasta que algo sale mal. La simpleza aparente es, en realidad, la suma de muchas decisiones institucionales: quién define la lista, quién notifica, a quién, en cuánto tiempo, con qué registro, y qué pasa cuando el circuito normal no funciona.

Construir ese proceso no requiere tecnología sofisticada. Requiere decisión institucional, participación del equipo de laboratorio y del equipo clínico, y la disciplina de registrar y medir. Lo que no se puede tolerar es la informalidad: en valores críticos, el margen de tiempo entre el resultado y la acción puede ser la diferencia entre la recuperación y el daño irreversible.

La comunicación efectiva de valores críticos no es una tarea del laboratorio. Es una responsabilidad del sistema. El laboratorio detecta. El sistema comunica. El equipo clínico actúa. Cuando una de esas etapas falla, el paciente paga el precio.

Referencias bibliográficas y fuentes normativas

Normativa argentina

 Ministerio de Salud de la Nación Argentina. Manual de Seguridad del Paciente – Usuaria/o. Julio 2022. https://www.argentina.gob.ar/salud/calidadatencionmedica

 Ministerio de Salud de la Nación. Programa Nacional de Garantía de Calidad en la Atención Médica (PNGCAM). https://www.argentina.gob.ar/salud/calidadatencionmedica

 Ministerio de Salud de la Nación. Acciones para la seguridad de los pacientes en el ámbito de la atención sanitaria. Febrero 2021.

 Ley 26.529 — Derechos del Paciente en su Relación con los Profesionales e Instituciones de la Salud. Argentina, 2009.

 Ministerio de Salud de la Nación (Argentina). Documento marco: “Recomendaciones Paso a Paso para el Desarrollo de Buenas Prácticas en el Laboratorio de Análisis Clínicos. Resolución 594/23, IF-2023-05555394-APNDNCSSYRS#. MS [Internet]. Buenos Aires: MSAL; 2023 [citado 12 ene 2026]. Disponible en: https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/primera/283656/20230330

 ITAES — Instituto Técnico para la Acreditación de Establecimientos de Salud. Estándares de acreditación. Buenos Aires: ITAES. https://www.itaes.org.ar

 Estándares internacionales y nacionales

 • Joint Commission International. Accreditation Standards for Hospitals. 7.ª ed. Oak Brook: JCI; 2020. https://digitalassets.jointcommission.org/api/public/content/assets/1/7/jcih20_sample_pages_3_6_20.pdf

 • International Organization for Standardization. ISO 15189:2022 — Medical laboratories: Requirements for quality and competence. Geneva: ISO; 2022. https://www.iacld.com/UpFiles/Documents/2e096ce5-485b-4f22-b7be-e557fb7d06f8.pdf

 • Institute for Safe Medication Practices (ISMP). Critical Values Reporting: Meeting Laboratory Accreditation Requirements and Improving Patient Safety. https://www.ismp.org

 • World Health Organization (WHO). Patient Safety: Communication During Patient Hand-Overs. https://www.who.int/patientsafety/education/curriculum/course2b_handovers.pdf

 • World Health Organization (WHO). Marco Conceptual de la Clasificación Internacional para la Seguridad del Paciente. Informe técnico definitivo. Ginebra: WHO; 2009.

 • Fundación Bioquímica Argentina (FBA) - programa de Acreditación de Laboratorios (PAL). https://www.fba.org.ar/programas-de-la-fba/pal/

 • ALAC - Asociación de Laboratorios de Alta Complejidad. https://alac.com.ar/alac/

 • OAA. Organismo Argentino de Acreditación. https://oaa.org.ar/publico

 • College of American Pathologists Laboratory Accreditation Program (CAP-LAP). https://www.cap.org/laboratory-improvement/accreditation/laboratory-accreditation-program

 Literatura científica

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