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Violencia contra Profesionales de la Salud

La problemática global de la violencia contra los profesionales de la salud vista en los últimos tiempos, se manifiesta en agresiones físicas, amenazas y maltrato psicológico, impactando tanto en el ámbito público como privado. Se documenta una alta prevalencia de estos incidentes en diversas regiones de nuestro país, aunque con un notable subregistro, y se destacan las graves secuelas psicológicas y cambios de conducta en el equipo de salud.
Las causas son multifactoriales, incluyendo factores sociales, económicos y carencias estructurales del sistema sanitario, como la falta de recursos y las expectativas poco realistas de pacientes o familiares. Para enfrentar esta situación, se proponen medidas a nivel institucional, tales como la implementación de políticas de tolerancia cero, la mejora de la seguridad física y la capacitación del personal para manejar situaciones de riesgo. Finalmente, se subraya la importancia de establecer sistemas de denuncia claros y garantizar el apoyo integral (psicológico, legal) a las víctimas para su recuperación.
¿Cuál es la prevalencia y las diversas formas de violencia que enfrentan los profesionales de la salud?
La violencia contra los profesionales de la salud es un problema generalizado y grave que afecta al sector a nivel mundial, manifestándose de diversas formas y con una alta prevalencia según los estudios.
Prevalencia de la violencia
Los datos de los estudios presentados en distintas fuentes resaltan la magnitud del problema:
• Alcance global y diario: La violencia en el lugar de trabajo, ya sea física o psicológica, se ha convertido en un problema mundial. Los médicos y otros profesionales de la salud se enfrentan a todo tipo de violencia día a día.
• Crecimiento y frecuencia: En Argentina, el Dr. Jorge Gilardi, titular de la Asociación de Médicos Municipales, denunció a mediados de 2010 un crecimiento del 60% en las agresiones contra profesionales en hospitales públicos durante el último año. Se estima que, semanalmente, un médico es víctima de agresiones en los nosocomios, aunque el número real sería mucho mayor debido a la falta de denuncias.
• Sector de alto riesgo: El sector de la atención de la salud corre un riesgo grave, y la violencia en este sector puede representar casi la cuarta parte del total de la violencia que ocurre en el trabajo. En conjunto, puede afectar a más de la mitad de los trabajadores de la salud.
• Estudios específicos:
◦ En Argentina, una encuesta de Intramed y el Hospital Italiano de Buenos Aires reveló que casi el 55% de los médicos sufre algún tipo de violencia.
◦ La Oficina de Estadísticas del Ministerio de Trabajo de los Estados Unidos (BLS) informó que, en el año 2000, cerca de la mitad (48%) de las lesiones no fatales ocasionadas por agresiones a trabajadores de cualquier industria tuvieron su origen en servicios sociales o de salud. La tasa de agresiones que causaron lesiones fue de 9.3 por cada 10.000 trabajadores de tiempo completo para el sector salud, muy superior al promedio de 2 para otras industrias.
◦ Una encuesta regional de Intramed (2005) a 30.100 profesionales de la salud en América Latina (principalmente argentinos) encontró que el 45.4% de los médicos encuestados reportó haber sufrido algún tipo de agresión.
◦ En el Reino Unido, una encuesta de la Asociación Médica Británica (2003) mostró que más de un tercio de los médicos habían experimentado alguna forma de violencia en el trabajo durante el último año.
◦ En Uruguay, un estudio de 2007 para la Jornada Nacional de Residentes Médicos, informó que el 70% de los residentes sufrieron algún tipo de agresión.
• Subregistro significativo: A pesar de estos números, se estima un importante
subregistro de incidentes violentos, en parte porque el personal sanitario percibe las agresiones como "parte del trabajo" o por temor a represalias o ser culpados por un mal manejo de la situación.
Diversas formas de violencia
La violencia que enfrentan los profesionales de la salud abarca diversas manifestaciones, que pueden ser físicas o psicológicas:
• Definiciones generales:
◦ El Instituto Nacional de Salud y Seguridad Ocupacional de los Estados Unidos (NIOSH) define la violencia en el trabajo como "actos violentos (incluyendo agresiones físicas y amenazas de agresiones) dirigidas contra las personas en el trabajo o cuando están cumpliendo con sus obligaciones". Esta definición incluye amenazas verbales o conductas amenazantes.
◦ El Servicio Nacional de Salud Británico (NHS) la define como "cualquier incidente en el cual el personal médico o paramédico es abusado, amenazado o agredido en ocasión laboral y con un desafío explícito o implícito a su seguridad, bienestar o salud".
• Categorías de violencia (según Ayranci):
1. Abuso verbal.
2. Amenazas específicas.
3. Acción física con o sin lesión.
4. Violencia sexual.
5. Una última categoría para situaciones no contempladas en las anteriores.
• Tipos de violencia (otra definición):
◦ Agresión física: Incluye ataques en distintos niveles como bofetadas, empujones, trompadas, patadas, palizas, golpes con objetos contundentes, amenazas con armas, puñaladas, tiros, con o sin lesión.
◦ Amenazas: Comunicadas verbalmente o por carta, teléfono, mail. Se incluye la amenaza de daño físico, que puede ser traumática psicológicamente aunque no se lleve a cabo.
◦ Acoso: Conducta no correspondida ni deseada que crea un ambiente hostil, incluyendo insultos o comentarios despreciativos que buscan humillar o avergonzar a la persona.
• Violencia psicológica: Ha sido subestimada y ahora se reconoce como un problema prioritario. Consiste a menudo en actos repetidos, indeseados, no aceptados, impuestos y no correspondidos que, al acumularse, pueden tener un efecto devastador para la víctima, aunque un único incidente puede ser suficiente.
• Ejemplos y manifestaciones frecuentes:
◦ Amenazas con armas: Un cirujano fue obligado a operar con un revólver en el estómago, y un jefe de cirugía amenazado para alterar el orden de turnos con un revólver. El padre de una paciente amenazó a una médica de Obstetricia: "Si algo le pasa a mi hija, me la vas a pagar".
◦ Agresiones físicas directas: Un médico fue golpeado y tirado por las escaleras después de que una paciente con paro cardíaco falleció. Otros ejemplos incluyen tirones de cabello, insultos, empujones, golpes de puño o puntapiés.
◦ Amenaza de acciones legales: En Argentina, una forma frecuente de violencia es la amenaza explícita o implícita de iniciar acciones legales por mala praxis si las cosas no se solucionan como el paciente o el familiar pretende.
◦ Verbales y físicas según encuestas:
▪ La encuesta regional de Intramed mostró que el 52.4% sufrió agresiones verbales (23% de pacientes y 29.4% de familiares) y el 2.2% sufrió agresiones físicas (1.3% de pacientes y 0.9% de familiares).
▪ En el Reino Unido, casi todos los médicos reportaron abuso verbal (siendo la más frecuente, con un cuarto de encuestados experimentándola más de cinco veces al año), un tercio había recibido amenazas y un 20% agresiones físicas.
Los profesionales más agredidos suelen ser los emergentólogos, psiquiatras y tocoginecólogos. El formulario de denuncia del Sindicato Médico de Uruguay también incluye opciones para registrar insultos, amenazas, difamaciones y agresión física.
¿Qué consecuencias tiene la agresión al profesional?
La agresión contra los profesionales de la salud tiene consecuencias significativas y multifacéticas, afectando tanto al individuo como al sistema de salud en general. No solo impacta la salud y el bienestar del profesional, sino que también puede alterar sus prácticas laborales y contribuir a un ambiente de trabajo deficiente.
A continuación, detallaremos las principales consecuencias identificadas en los materiales proporcionados:
• Impacto psicológico y de salud mental en el profesional:
◦ Las agresiones pueden dejar secuelas psicológicas considerables. Los estudios sugieren que los médicos pueden desarrollar síndrome postraumático, insomnio, depresión y agorafobia (miedo a los lugares donde no se puede recibir ayuda, también conocido como "miedo al miedo").
◦ Los efectos psicológicos suelen ser importantes, y la recuperación después de la violencia en el trabajo puede requerir un largo período de rehabilitación. Durante este tiempo, es fundamental que la víctima reciba atención psicológica y apoyo informal.
◦ La frecuencia y severidad de los episodios, así como la percepción de vulnerabilidad ante futuras situaciones similares, influyen en la gravedad de estas consecuencias.
◦ Los profesionales agredidos pueden necesitar tiempo para la recuperación y, al regresar al trabajo, en ocasiones incluso no volvieron a trabajar más. Es crucial que se sientan seguros contra cualquier forma de violencia. La flexibilidad en forma de trabajo a tiempo parcial, tareas diferentes o apoyo de un compañero puede ayudar a recuperar la confianza.
• Cambios en la conducta y prácticas laborales del profesional:
◦ Un tercio de los médicos víctimas de violencia en el Reino Unido manifestaron haber modificado sus patrones de trabajo después de ser agredidos.
◦ Estos cambios pueden incluir un aumento en las prescripciones médicas y
pedidos de estudios, o bien la derivación a centros especializados. ( Medicina defensiva ).
• Impacto en la eficiencia y el entorno laboral de las organizaciones de salud:
◦ La violencia en el lugar de trabajo es una amenaza grave contra la eficiencia y el éxito de las organizaciones.
◦ Causa perturbaciones inmediatas y, a veces, de largo plazo en las relaciones entre las personas y en el entorno laboral.
◦ La violencia psicológica, aunque subestimada durante mucho tiempo, ahora se reconoce como un problema prioritario en el lugar de trabajo debido a sus efectos devastadores, incluso si un único incidente puede ser suficiente.
• Subregistro de incidentes:
◦ A pesar de la alta prevalencia, se estima un importante subregistro de incidentes violentos.
◦ Esto ocurre porque el personal sanitario a menudo percibe las agresiones como "parte del trabajo" o teme represalias.
◦ Muchos empleados temen que sus jefes interpreten las agresiones como resultado de un pobre desempeño en sus tareas.
◦ La falta de denuncias significa que el número real de agresiones es probablemente mucho mayor que el reportado. El personal, en ocasiones, minimiza la seriedad de los episodios, desconoce las vías para denunciar, o teme ser culpado por un mal manejo de la situación.
• Riesgos legales y de seguridad para la institución:
◦ Si un paciente ataca y resulta herido durante el incidente, la institución médica puede ser hallada responsable. Esto subraya la necesidad de personal de seguridad entrenado para inmovilizar a los agresores con mínima fuerza y sin producir lesiones.
En resumen, la violencia contra los profesionales de la salud no es un problema individual o aislado, sino uno estructural y estratégico que genera un círculo vicioso de daño psicológico, alteración de las prácticas asistenciales, impacto en la eficiencia institucional y un subregistro que dificulta su abordaje efectivo.
¿Cuáles son las causas de las agresiones?
Las causas de las agresiones que enfrentan los profesionales de la salud son multifactoriales, arraigadas en problemas sociales, económicos, organizacionales y culturales, y no se deben a un problema individual o aislado. Estas causas pueden ser muy variadas y a menudo actúan como "situaciones gatillo".
Las principales causas y situaciones que desencadenan las agresiones, según las fuentes, incluyen:
• Problemas estructurales y del sistema de salud:
◦ Carencias estructurales de los sistemas de atención de salud.
◦ Falta de infraestructura e insumos.
◦ Sobrecarga laboral de los médicos, quienes se ven obligados a atender un número excesivo de pacientes para mantener un ingreso digno. Esto reduce el tiempo necesario para establecer una relación y examinar al paciente.
◦ Demoras en la atención "urgente" en guardias y servicios de emergencia domiciliaria.
◦ Retraso en los plazos para estudios complementarios, cirugías y procedimientos programados.
◦ Problemas de cobertura y factores económicos.
◦ Deficiencia en la comunicación entre el profesional y el paciente/familiares.
◦ El profesional de la salud queda expuesto como la cara visible de una organización deficiente, recibiendo quejas y agresiones de pacientes o allegados que perciben muchas situaciones como injustas.
• Factores relacionados con el paciente o sus familiares:
◦ Expectativas desmesuradas y poco realistas por parte de la sociedad, que a menudo se niega a considerar la muerte como parte ineludible del ciclo de la vida.
◦ Falta de aceptación de los riesgos inherentes a cualquier procedimiento invasivo por parte de los pacientes y/o sus familias.
◦ Insatisfacción con los tratamientos.
◦ Situaciones de angustia por parte del agresor ante una falta de información sobre la situación de un familiar grave (especialmente en urgencias).
◦ Frustración de expectativas al buscar un beneficio directo o indirecto (recetas, exámenes, autorizaciones, certificados, etc.), llevando al agresor a percibir la negativa del médico como un atentado a sus "derechos consolidados".
◦ Discrepancias en la atención médica.
◦ Discrepancias personales.
◦ Malestar por el funcionamiento interno de la institución.
◦ No recetar un medicamento propuesto por el propio paciente.
◦ No indicar un estudio solicitado.
◦ En relación con la certificación de incapacidad laboral.
◦ Emitir informes médicos no acordes con las exigencias del paciente.
◦ Violencia doméstica y violencia callejera que se trasladan a las instituciones de salud.
• Cambios en la relación médico-paciente y factores sociales:
◦ Despersonalización del acto médico y deterioro de la relación médico-paciente.
◦ Falta de libertad en la elección del profesional.
◦ Proletarización de los “trabajadores de la salud”, vistos como meros proveedores de "servicios", lo que lleva a la desaparición del prestigio y la jerarquía social del médico.
◦ Amenazas explícitas o implícitas de iniciar acciones legales por mala praxis si las cosas no se solucionan como el paciente o el familiar pretenden.
◦ Un sistema sanitario cada vez más complejo y un paciente más informado, autónomo y exigente, han llevado a un cambio en la relación médico-paciente al que ni profesionales ni pacientes han sabido adaptarse. Las pequeñas frustraciones diarias se acumulan y los mecanismos de adaptación a los conflictos fallan.
• Factores relacionados con el agresor:
◦ Enfermos psiquiátricos o adictos a drogas o alcohol.
◦ Antecedentes de violencia del agresor.
◦ Fácil accesibilidad a las armas.
◦ Abuso de sustancias ilícitas.
◦ Pobreza, marginación y discriminación.
En general, en muchos de los conflictos violentos subyacen frustraciones profundas tanto de los pacientes como de los profesionales.
¿Qué medidas institucionales reducen la violencia?
Para reducir la violencia que enfrentan los profesionales de la salud, las instituciones pueden implementar una variedad de medidas que abordan desde la prevención y el entorno físico hasta la capacitación del personal y el apoyo a las víctimas. Estas medidas buscan crear un ambiente de trabajo más seguro y eficiente, y se basan en un enfoque estructural y estratégico del problema.
Las principales medidas institucionales incluyen:
1. Establecimiento de políticas claras y visibles:
◦Realizar una declaración explícita y visible de que no se tolerará ningún comportamiento violento o que intencionalmente engendre violencia.
◦ Desarrollar y aplicar protocolos o códigos de conducta que expliquen las obligaciones y derechos de los pacientes, sus amigos y parientes.
◦La dirección de la institución debe aclarar que no se tolerará ningún tipo de discriminación o represalia contra las víctimas o denunciantes de hechos violentos, para reducir el temor a denunciar.
2. Mejora de las prácticas laborales y la gestión del servicio:
◦ Garantizar la presencia del personal sanitario necesario (en cantidad y calidad) para una atención adecuada, especialmente en unidades de admisión, urgencias y cuidados intensivos, durante los periodos de mayor actividad, traslados de pacientes, horas de comida y por la noche.
◦ Adaptar la afluencia de pacientes y la planificación de los turnos a las necesidades y recursos disponibles.
◦ Evitar aglomeraciones y reducir al mínimo los tiempos de espera.
◦ Brindar información clara y oportuna a los pacientes que esperan en la guardia sobre las demoras.
◦ Conceder a los profesionales márgenes de flexibilidad para que los pacientes no interpreten las normas como limitaciones intolerables.
◦ Prever tiempos de descanso adecuados y evitar horarios de trabajo demasiado prolongados para el personal.
3. Mejora del entorno físico y la seguridad:
◦ Reducir al mínimo el número de sectores de acceso del público a las instalaciones de salud y regular el acceso principal mediante protocolos acordados.
◦ Instalar servicios de seguridad en la entrada principal, cerca del camino de paso de los visitantes y en los departamentos de urgencias.
◦ Instalar cámaras de vigilancia en sectores potencialmente peligrosos y considerar detectores de metales en zonas de alta criminalidad.
◦ Diseñar las salas de tratamiento con dos salidas o de manera que permitan una salida fácil.
◦ Mejorar la comodidad de las salas de espera (asientos suficientes, actividades para reducir el aburrimiento como materiales de lectura o televisión).
◦ Facilitar a los trabajadores sistemas de alarma (teléfonos, buscapersonas, radios de onda corta) para alertar a otros compañeros en situaciones de riesgo. Se aconseja emplear sistemas silenciosos para evitar la reacción del agresor.
◦ Disponer de un sistema de respuesta fiable para cuando se dispare la alarma y garantizar que el personal de seguridad esté entrenado para contener físicamente a pacientes violentos.
4. Capacitación continua del personal:
◦ Ofrecer formación sobre la definición de violencia, la política y el soporte de la institución, la identificación de posibles situaciones de violencia, técnicas de comunicación, cómo responder ante una agresión, y los procedimientos para denunciar agresiones.
5. Desarrollo de planes de respuesta y sistemas de registro:
◦ La dirección debe preparar planes de antemano para tratar las agresiones y ayudar a todos los afectados.
◦ Establecer un sistema de notificación y registro donde todos los trabajadores sepan cómo y dónde reportar incidentes, sin miedo a represalias.
◦ Los informes deben ser examinados periódicamente como indicadores para mejorar las medidas de seguridad. La falta de seguimiento y feedback por parte de las autoridades aumentará el subregistro.
◦ Los formularios de denuncia deben recopilar información detallada del
incidente (lugar, fecha, hora, descripción del entorno, actividad, detalles de víctima y autor, relación, relato, resultado, medidas adoptadas, eficacia y recomendaciones).
6. Apoyo a las víctimas después del incidente:
◦ El apoyo a la víctima es fundamental y debe incluir atención psicológica y apoyo informal.
◦ Proveer tiempo para la recuperación y animar al profesional a volver al trabajo, ofreciendo flexibilidad (trabajo a tiempo parcial, tareas diferentes o apoyo de un compañero).
◦ Asegurar que el entorno laboral sea percibido como seguro tras la vuelta al trabajo.
Estas medidas, como la campaña "Tolerancia Cero" en el Reino Unido, buscan reducir la incidencia de la violencia y garantizar un ambiente seguro para los profesionales de la salud. La toma de conciencia por parte de los dirigentes es crucial para la modificación de este escenario.
En resumen, la mitigación del impacto de la violencia requiere un enfoque integral que combine la mejora de la seguridad física, la optimización de los procesos de atención, la capacitación del personal y un sólido sistema de apoyo y denuncia.
Sumado a ello, la toma de conciencia por parte de las autoridades de las instituciones es crucial para la modificación de este escenario.